botella con vasos de hidromiel

Hidromiel, una bebida centenaria

¿Sabías que el hidromiel es la primera cerveza hecha por el hombre?, en efecto, según los historiadores y expertos cerveceros, estiman que el hidromiel una bebida milenaria, representó el génesis del preparado alcohólico ingerido por el ser humano conocido hoy como cerveza.

Y es que siempre la cerveza ha jugado un importante papel en el maridaje. Por lo que se coloca el hidromiel como una cerveza gourmet, pese a no ser con exactitud una cerveza como suele conocerse, aunque su similitud en graduación y carbonatación parece no dejar dudas. 

Pero sigue leyendo, y conoce más de cerca a esta milenaria y artesanal bebida que está renaciendo con fuerza en el mercado cervecero, sumando adeptos cada día. De qué trata hidromiel, su origen, inclusive, cómo hacer tu propio hidromiel casero. ¿Te animas?

¿Qué es el hidromiel? 

La hidromiel, conocida en muchos países como la bebida para dioses, su elaboración se fundamenta en la fermentación de la miel. A pesar de que en algunos países poco se sabe de este exquisito líquido, no es por nueva, pues según las estimaciones cuenta con una milenaria data que supera los 5.000 mil años, época en la cual ya era ingerida por la cultura celta, romana y vikinga.

Su preparado es simple y específico, ya que tiene miel y agua fermentada con levadura. Mejor conocida como hidromiel, aguamiel o vino de miel. No obstante, cuenta con diversos tipos, según sus agregados como lúpulo, especias, concentrados o frutas. Inclusive, aunque más reciente, algunas mezclas contienen té verde y otras infusiones.

Una de sus características especiales del hidromiel es la ausencia de gluten, ya que ni la miel, la levadura y obviamente el lúpulo lo poseen, siendo ideal para los celíacos amantes de la cerveza.

En cuanto a las proporciones de su receta, su fermentación alcohólica de cocción de miel con agua, contiene 30% de miel y 70% de agua. Y actualmente se elaboran diversos tipos de Hidromiel:

  • Seco: elaborado con bajo contenido de azúcar.
  • Dulce: posee un alto porcentaje de azúcar.
  • Espumoso: lo aporta su propia efervescencia.
  • Gasificado: se obtiene por gasificación artificial.

El origen del hidromiel

El hidromiel es una bebida alcohólica histórica y milenaria, y pese a ello sus ingredientes no han cambiado, pues su composición, como lo sugiere su nombre es la fermentación obtenida al mezclar agua y miel, hasta que esta alcance el grado de alcohol deseado, o según las proporciones de miel/agua, así como lo admitan las levaduras al alcohol. 

Se usó con mucha fuerza por los pueblos y culturas antiguas. El hidromiel posee un concentrado alcohólico que oscila entre el 4 al 18 %, esta fermentación va mucho más allá del vino de miel. 

En todo caso, la tradición vikinga manipuló dichos grados alcohólicos según la fiesta que celebraran, lo que da una idea de la trayectoria y antigüedad de esta bebida con amplio recorrido por la humanidad, asociado con mucha razón a la cerveza, un brebaje de larga data como la misma hidromiel.

No se sabe con precisión el origen, pues hacia el norte chino, cuya cultura milenaria ya va por los 9.000 años de antigüedad, y había rastros de ella. Mientras que el Rig Veda indio, un registro superior a los 3.000 años, hace referencia a cierta sustancia tóxica llamada soma, considerado por muchos que se pudo tratar de hidromiel.

Tal cual alude la famosa bebida de los dioses griegos, ambrosía, inclusive, la célebre frase luna de miel, supone una extensión de la antigua Mesopotamia, que simbolizaba el evento ocurrido luego de las nupcias, cuando la familia del novio ofrecía hidromiel por un mes, atendiendo al calendario lunar, de allí luna, ya que se afirmaba que actuaba como afrodisíaco.

Mientras que en Europa, prepararon este brebaje y lo bebieron griegos, romanos, celtas, normandos, sajones y vikingos. En América, los mayas elaboraban un tipo de hidromiel denominado balché, a base agua, miel y corteza de árbol de balché, de allí su nombre Lonchocarpus longistylus.

Para estos se trataba de preparado sagrado usado en rituales religiosos, al tiempo de creer en sus propiedades medicinales, especialmente para tratar infecciones gástricas, además de laxante. 

En otras culturas se usaba como símbolo de enaltecer a héroes e iluminados. Inclusive, para el mismo Julio César el hidromiel era su bebida favorita.

En Alemania se han hallado cuernos de vacuno de hace 2.100 a. C. cuyo uso como vasos o vasijas se les llama cuernas. Y en muchas de ellas se bebía hidromiel, según los rastros de polen y levadura presentes en dichas cuernas. Entre otras naciones donde se ha encontrado las huellas que ha dejado el hidromiel.

No obstante, perdió popularidad debido a la importancia que tomaron las bebidas en el mundo como el vino, relegando el hidromiel sólo a regiones del norte donde el clima no admitía el cultivo para elaborar vinos.

Los orígenes legendarios

Si aún queda duda de las teorías de los orígenes y antigüedad del hidromiel, sorprenden todavía más las evidencias de este elixir que se remonta a casi todas las culturas indoeuropeas, que prácticamente empleaban la misma palabra: miód en polaco, mead en inglés, metten en alemán. 

Mientras en las lenguas románicas, influenciada por el griego y el latín se traslada el término como hidromiel. De tal modo que resulta ajeno hallar hidromiel en todo el mundo euroasiático, desde la India cruzando el Cáucaso, hasta la cultura celta, romana y germánica. 

Como se observa, ineludiblemente la mirada se dirige a los archifamosos vikingos, ahora bien, ¿Por qué Polonia está en presente en esta reseña?, pues resulta que los eslavos eran amantes del hidromiel, así como tribus ancestrales de los polacos de hoy, que no eran muy distintos de estos.

De hecho, el hidromiel se atribuye hasta la fundación del primer clan polaco. Existe una leyenda que señala a un campesino de nombre Piast cuyo vástago alcanzaría la mayoría de edad, y estos no tenían las provisiones necesarias para celebrar el evento, pues escasamente poseían lo suficiente para la familia. 

No obstante, aparecieron dos viajantes que habían sido desterrados por un  príncipe local, y Piast les invitó a su casa y compartió la poca comida que tenían, y claro, el hidromiel. 

Estos personajes resultaron ser unos santos, y multiplicaron el alimento y la bebida, de tal forma que Piast pudo invitar a todo el pueblo a su festín, pues tenía hidromiel para todos. Desde entonces, la tribu decidió que Piast debería ser el Príncipe en vez del gobernante tirano de aquellos tiempos. Pasando a llamarse la primera dinastía como Piast.

¿Cómo hacer hidromiel?

Como se ha observado, el hidromiel es toda una tentación además de muy fácil de preparar, cualquiera se anima a elaborar su propia bebida. Para ayudarte en este tarea, a continuación te dejamos los ingredientes y su preparado, y te sientas como un verdadero vikingo:

Ingredientes básicos para preparar hidromiel casero sin lúpulo:

  • 1 kg de miel.
  • 2,5 litros de agua
  • 3 gr de levadura de cerveza en polvo (se pueden usar 8 gr de levadura fresca).
  • Disponer de una olla, desinfectante, termómetro de cocina y fermentador.

En cuanto al fermentador, se trata de una vasija con tapa hermética, que incluya un mecanismo de evaporación de los gases generados por la fermentación, siendo importante que estos se expulsen, pero que no entre aire.

  • Tiempo de preparación: 20 min.
  • Fermentación: 15 días mínimo.
  • Resultante: 3,5 litros aprox.

Cómo se hace el hidromiel casero, receta básica

  • Desinfectar todos los utensilios a usar con alcohol etílico al 96º o lejía doméstica.
  • Colocar la olla con la mitad del agua al fuego hasta lograr 50ºC de temperatura. 
  • Agregar la miel a la olla conjuntamente con el agua caliente y remover. 
  • Se sugiere no agregar la miel a más de 50ºC, pues se perderán sus propiedades.
  • Adicionar el líquido al recipiente que se usará para fermentar, añadir el resto del agua hasta lograr una temperatura entre 25º y 45º y volver a mezclar.
  • Separar un vaso del líquido y agregar la levadura de cerveza o la levadura fresca panadera pulverizada.
  • Luego dejar actuar la levadura sin remover durante 10 minutos.
  • Agitar la mezcla del vaso y dejar reposar por 5 minutos más.
  • Añadir el líquido del vaso al fermentador y cerrar.
  • Dejar fermentar mínimo 15 días o 1 mes en lugar fresco y sin luz a una temperatura entre 10º y 20ºC (puede haber luz, pero no sol directo)